Estoy reventada.

Llevo dos semanas trabajando y no puedo tirar de mi cuerpo. La primera semana ha sido la peor. Acostumbrada a no trabajar y tener una vida más bien relajada, pasar a una jornada de trabajo completa y partida,me destrozó.

La segunda la he llevado algo mejor en cuanto a energías.Pero mi cuerpo se resiente. Tengo los pies molidos y las piernas muy cansadas de la cantidad de tiempo que me paso de pie. Es que no me puedo sentar ni medio segundo, porque queda feo.

Entiendo esa posición, pero creo que quizá un taburete alto no haría mal y no daría mala impresión. Pero todavía llevo poco tiempo y no quiero sugerir nada. Además, me he dado cuenta rápido, de lo susceptible que puede llegar a ser mi jefe y prefiero ser prudente y discreta.

El trabajo en sí no está mal. Aunque quizá lo que no esté mal sean las compañeras, porque luego siento una gran presión en cuanto a las ventas. Están constantemente apremiando con vender, vender, vender. Y aunque una clienta entre y sólo quiera llevarse un tinte, hay que intentar colarle más cosas.

A parte de eso, está el Phone Shopping. Quizá eso sea lo que más me tira para atrás. Incluso más que el dolor de pies.

En el tiempo que he estado buscando trabajo, los de comercial básicamente los he ignorado, por varias razones: una, porque no me gusta nada, otra porque no se me da bien, y otra porque odio cuando me llaman comerciales, suelen ser de lo más inoportunos y no quiero formar parte de eso.

Seguramente no renueve el contato. Sé que llevo poco tiempo para decir eso y que las cosas no están como para dejar escapar trabajos. Pero aún no tengo hijos, ni una hipoteca y me niego a estar en un trabajo que me genera estrés y que requiere que actúe de comercial.

Hay más entresijos y más mijitas en todo esto que cuento. Pero eso lo dejo para otro momento.

Así que intento motivarme un poco, pensando en el curso de Contaplus, Facturaplus y Nominaplus que quiero empezar el próximo mes, aunque no dispongo de mucho tiempo para ello, pero estoy segura, que hacer algo de lo que me gusta, aunque sea un curso, me ayudará a sentirme mejor.

Y nada, a echarle ganas, que el tiempo pasa rápido y espero, espero, que antes de final de año esté en un puesto de administrativa. No pienso rendirme así como así.

 

3 comentarios to “”

  1. A mí tampoco me gustaba ser comercial, y lo fui durante dos años. Al final hasta le coges el punto. Lo mismo dentro de unas semanas, cuando estés más hecha al trabajo, lo veas de otra manera. Si no, pues adelante🙂 Besos.

  2. anonimo Says:

    llegué de pasada y no pude evitar ponerte algo después de ver algunos de tus textos. Pareces una chica con ganas de todo pero con poca energía o que se desanima pronto… pessaste en ir a un psicólogo? quizás te ayudaría porque me da la impresión de que te cuesta ser feliz con las cosas.

    Ánimo y quizás algún experto te pueda ayudar a aprender a disfrutar de la vida y también de ti misma.

    Suerte!

  3. lapieldeltambor Says:

    El problema es que me ahogo en un vaso de agua.Y a veces pienso demasiado. De primeras todo me viene grande,luego me adapto a las cosas y adelante.
    El caso es que sí soy feliz,pero el trabajo en el que estoy ahora,por ejemplo,no es un trabajo que me guste mucho. Hay trabajos peores, desde luego, y por ese aspecto no me quejo, pero sí me gustaría dedicarme a ser administrativa, que es lo que me gusta. Para eso estoy luchando.

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