Archivo para agosto, 2011

Nos vamos a la mierda

Posted in Cuaderno de navegación, Protestas varias on agosto 7, 2011 by lapieldeltambor

Gobernantes y oposiciones que se obcecan y en encabezonan en que su opinión es la mejor y que con ello, consiguen que su deuda pública pierda valor.

Funcionarios en ayuntamientos que llevan meses sin cobrar.

Una visita del papa que cuesta un dinero que no se puede derrochar en un país que está al borde del rescate económico.

Un gobierno que no deja a la gente manifestarse y cierra calles,metro y plazas para evitarlo.

Estamos a pique de llegar a algo realmente serio y asusta. Y lo peor es que la posible solución no va a llegar si los políticos no consiguen dejar sus diferencias a un lado y su egoísmo de querer estar en el poder. Pero claro, a ver que político va a dejar a un lado sus propios intereses, sin importarle que el país se vaya al carajo y haya casi cinco millones de parados y acabemos siendo un país tercermundista con otro dictador. Todo se puede dar.

Recuerdo que cuando comenzaba la crisis, y yo estudiaba administración y finanzas, había un profesor de que comentaba la posibilidad de una tercera guerra mundial, ya que decía, que las guerras mundiales siempre habían comenzado por motivos de crisis económicas. Yo no le tomé muy en serio y sigo pensando que esa es una posibilidad remota, pero es escalofriante que se pueda llegar en algún momento a eso. Y en las posibles repercusiones de algo así.

En fin, no quiero ser tan sumamente negativa.

Yo no pienso en el trabajo ahora mismo. Me deslizo en una ligera preocupación que no dejo que ahonde hasta que no llegue septiembre y nuevamente me ponga a buscar trabajo. Entonces ya veremos.

Quien sabe, para septiembre puede pasar cualquier cosa.

Posted in Cuaderno de navegación, Protestas varias, Sentimientos y pensamientos varios on agosto 1, 2011 by lapieldeltambor

Hoy me voy a Granada a pasar unos días allí.

De momento las perspectivas de ver a mis amigos pintan regular. La gente hoy día está muy ocupada y una vez que te has ido ya no estás en sus vidas de la misma manera. Pero el que lo entienda no lo hace más alegre ni hace que me importe menos.

Mi familia sí está ahí. Constante. Y es lo que le da luz a la sombra de los amigos, porque ellos siempre están y siempre esperan mi llegada para verme. Y tienen ganas. Igual que yo de verles a ellos.

La verdad es que necesito alejarme unos días de Sevilla. Vivir en una ciudad como esta puede llegar a ser agobiante. Aquí el ambiente es el típico de un pueblo. La gente te mira sin pudor cuando haces cualquier cosa: sacar al perro, comprar, dar un paseo en bici…y no sabes exactamente qué quieren ver. Yo imagino que tienen curiosidad por ver que haré a continuación o a donde voy, quien sabe. Pero me gusta pasar desapercibida y me parece que muestran muy poca educación mirando tan descaradamente.

Luego están los que miran para ver si pueden protestar por algo y la mínima te dicen lo que sea, te regañan como si fueras un crío. Y si te callas y miras para otro lado aún se ensañan porque creen que estás culpable o que no les echas huevos.

Están los que hablan con otros para criticarte, aunque sepan que no tienen razón, aunque no tengan ni idea y hablen por hablar, aunque tú les hayas dejado las cosas claras (o al menos eso crees).

No todo el mundo es así, claro. Pero no lo soporto y ojalá el tiempo no me contagie esa forma de ser. Aunque de momento ese tipo de cosas lo que consiguen es agriarme el carácter y ponerme de mala leche. Porque cuando pasa eso, me callo y me callo…y me vuelvo a callar y no contesto. Y toda esa rabia se me acumula y acabo luego pagándolo con quien no debo, por nimiedades.

La gente es cotilla, criticona, tiene mala leche, son metomentodo…y echo de menos la discreción (aunque de todo hay en todos lados) que suele haber entre la gente de Granada. Al menos entre mi gente y los que me rodeaban. Familia, vecinos, amigos…

Al menos me he hecho el firme propósito de no callarme. Aquí si te callas te comen.

Pero nada, ahora a Granada, a estar con mis amigos y a disfrutar de mi ciudad, ya que voy un par de días más de lo habitual.

Tengo ganas de estar allí.